ALZHEIMER: EL BAÑO

Купить СНПЧ А7 Кемерово, оперативная доставка

Introducción
 
Para los familiares los problemas cotidianos son los que parecen a veces más infranqueables, hacer por ejemplo que la mamá se bañe, se arregle, tome sus alimentos, etc., se convierte en una lucha diaria. Frases como: ya me cambie hoy, no quiero bañarme acabo de hacerlo, etc., son muy comunes y generales. Mantener al enfermo de Alzheimer aseado y limpio puede convertirse, en algunos cados, en algo muy difícil, pues generalmente el enfermo está confuso y no se adapta fácilmente a esta rutina. El baño se torna muchas veces en motivo de tragedia y conflicto no solo para la familia, sino para el enfermo. Aunque para nosotros puede tratarse de una actividad común y de fácil realización, para la mayoría de los enfermos de Alzheimer, representa una actividad muy compleja, peligrosa y estresante.

Casos de familia

Cuido a mi cuñada, enferma de Alzheimer, hace varios años. Últimamente he notado que se rehúsa a tomar el baño diariamente, como lo hacía antes, no he podido aclarar una razón, sin embargo se manifiesta cuando la empiezo a desvestir, se pone furiosa y agarra las prendas con fuerza para que no se las quite. Hay días en que con alguna distracción logro que  se bañe, pero otros es imposible convencerla.

    * Hacer que mi papá se bañe es todo un drama, él insiste en que hoy ya se baño y que no lo vuelve a hacer. Alza la voz, se pone furioso y por más que trato de explicarle que ese baño fue ayer, él persiste en su idea de no bañarse.

     * Mi mamá maneja sola aún, algunas de sus rutinas diarias como bañarse en la ducha, aunque sabemos que ya no lo hace bien. Sale a medio jabonarse, con el pelo perfectamente seco y cuando tratamos de convencerla de que regrese a la ducha, se enfurece y hasta se torna agresiva con nosotros.

Riesgos

Las primeras medidas deben estar destinadas a reducir al máximo el riesgo de accidentes dentro del baño.

Esta actividad representa riesgos para el paciente como: caídas, quemaduras, sobre las cuales hay que tomar medidas de prevención.

Adecúe el cuarto de baño:

Calentador: Programe y regule el calentador para mantener una temperatura no mayor a la corporal.

Cerraduras: Elimine las chapas con llave podría encerrarse. Disponga siempre de duplicados de las llaves.

Tapetes antideslizantes: Disponga de este tipo de elementos en al tina, ducha o sitios de uso con el enfermo.

Medicamentos, elementos de aseo: Mantenga medicina, jabones, champús, elementos usados para limpieza como decol, en gabinetes altos o bajo llave.

Barras: Coloque agarraderas en la tina o ducha y en el sanitario para seguridad del enfermo.

Sillas: Bañar de pie a la persona se torna en una tarea muy compleja. Prefiera hacerlo sentado haciendo uso para tal fin de sillas plásticas. Ojalá con brazos y perforaciones en el asiento para facilitar su limpieza.

Puertas corredizas: No solo dificultan la operación del baño, sino que pueden representar un peligro. Cámbielas por cortinas plásticas.

Ducha manual: La regadera puede ser un motivo para que el enfermo no quiera bañarse: el ruido, la presión del agua, etc. podrán confundirlo. Será más fácil y le proporcionara más tranquilidad a la persona enferma, si hacemos una ducha manual, permitiendo incluso que el baño sea más completo al facilitar el acceso a zonas genitales, debajo de los brazos, etc.

Posibles causas del rechazo a bañarse

Es importante comprender la situación y preguntarnos las posibles causas que determinan el rechazo al baño.

Hemos analizado varios tipos de factores:

Factores físicos o sicológicos:

Ø      La persona podría estar deprimida.

Ø      Existencia de una enfermedad física o alguna afección.

Ø      Sensibilidad al agua y a los cambios de temperatura por parte de la persona enferma.

Ø      Desorientación en el tiempo  y en el espacio. El enfermo pierde la capacidad de calcular el tiempo transcurrido y no puede comprender cuanto tiempo lleva sin bañarse o cambiarse de ropa. El cree haber hecho esa actividad hace poco.

Factores del medio:

Ø      Sentirse apenada al desvestirse o ser desvestida.

Ø      Asustarse con el ruido o la presión del agua.

Ø      Presencia de personas extrañas.

Ø      No reconocer el baño como sitio de aseo

Ø      Temperatura del ambiente muy fría

Preocupaciones específicas:

Ø      Miedo: A caerse, al jabón

Ø      Confusión: El hecho de bañarnos nos implica coordinar y recordar muchas cosas: desvestirse, meterse a la ducha, cuadrar las llaves del agua, jabonarse, secarse, etc. El pensar en tantas cosas a la vez lo confunden. A lo mejor no recuerda lo que tiene que hacer, ni por donde empezar.

Ø      Inseguridad: Cuando esta desnudo sintiendo que ha perdido su privacidad e independencia.

Actividad

Es una situación abrumadora para una persona cuya mente es incapaz de procesar tantas cosas al mismo tiempo, verse enfrentada al hecho de bañarse, por lo cual reaccionan negándose a hacerlo. Recordemos que para el se trata de una actividad muy confusa y complicada, que significa la coordinación y preparación de muchas cosas que el enfermo de Alzheimer ya no puede controlar y que le causan confusión, temor, pánico e inseguridad. En nuestras manos esta el convertirla en una rutina regular agradable.

Estrategias

Establezca una rutina regular predecible: Trate en lo posible que sea lo más simple y que se realice a la misma hora y en la misma forma (a la que el le agrade). Con el establecimiento de rutinas regulares, el enfermo sabrá gradualmente que esperar. Cambie la rutina solo si esta no funciona.

 Prepare el cuarto de baño con anticipación: Tenga lista la toalla, el jabón y el champú. Mantenga el baño caliente y confortable. Mezcle el agua a una temperatura cercana a la corporal. Fíjese que no existan corrientes de aire.

Verifique la seguridad del baño: Compruebe que no hay peligro para el enfermo, en cuanto a caídas o quemaduras. Cerciórese que la temperatura del agua es la apropiada. Recuerde que el enfermo podrá quemarse al no saber distinguir entre la llave del agua frío o  caliente o por estar alterada la percepción del dolor.

Prepárelo con gentileza para el baño: Sea cordial, trátelo con suavidad.

Indíquele los pasos a seguir: Sea directo. Simplifique la información. Guíe al enfermo. Enfóquelo en un paso a la vez. Use frases simples: Tu baño esta listo, te voy a desabrochar la blusa, ahora te voy a quitar los pantalones, etc. El secreto está en simplificar el número de signos que la persona debe descifrar.

Hágalo participe de la actividad: Hasta donde sea posible permita que el se bañe solo, pero oriéntelo sobre el jabonado, enjuague, secado etc. Haga del baño una actividad corta. El enfermo puede necesitar completar parte del baño o que le ayude a bañar. Asegúrese que se bañe adecuadamente.

Adáptese a las necesidades, rutinas y preferencias del enfermo: Si él o ella están acostumbrados a bañarse de noche o en la mañana, trate de que esta rutina se mantenga.

Cambiarla de un momento para otro puede confundirlo y hacer que rechace el baño. Igualmente puede rehusar tomar el baño con un cuidador de sexo opuesto. Tenga en cuenta que la preferencia del baño no es igual en todas las personas y todos realizamos las mismas actividades de diferente forma. Unos lo prefieren en la ducha, otros en la tina, unos en las horas de la noche, otros en la mañana, muchos necesitaran bañarse todos los días, algunos lo harán día por medio, alternando uno de ducha  con uno de esponja, etc. Todo dependerá de las necesidades y facilidades. En el caso del baño en ducha puede ser más peligroso y asustar más al enfermo así que sería conveniente pensar en la posibilidad de usar una ducha manual.

No lo enfrente: No trate de razonar con el sobre la necesidad de bañarse. Recuerde que el puede estar sintiendo miedo. No entender, tener dificultad para hacerlo, no gustarle, no recordar que ya se baño, podrán ser motivos para rehusar bañarse. Recurra a su creatividad para conseguir con tacto, que lo haga, sin presionarlo.

Haga uso de la distracción: Si la persona se rehúsa, distráigalo por unos momentos y enseguida inténtelo otra vez. Ofrézcale una motivación.

Déle tiempo: No lo acose ni apresure

Tenga una ropa apropiada: Bañar al enfermo se convierte a veces en una odisea en la que todo el mundo termina por bañarse. Utilice prendas delantales o petos impermeables al igual que zapatos antideslizantes.

RECOMENDACIONES ESPECIALES:

ì     En caso de baño de tina no utilice burbujas o aceites que pueden hacer más resbalosa la tina.

ì     Use solamente 2 o 3  pulgadas de agua y asegúrese de tener tapetes de hule en el fondo de la tina.

ì     Tenga cuidado en el aseo personal. El cuidador debe ser la guía para el enfermo en los pasos a seguir, recordándole las partes que debe lavar y estando alerta para saber en que momento debe completar el baño o ayudarle a hacerlo.

ì     Planee una rutina: días del lavado del cabello, hora del baño, secuencia de las partes a limpiar, etc. Trate de que la persona participe lo más posible, dentro de sus capacidades, en esta actividad.

ì     Evite usar jabones con olores muy fuertes, si la persona tiene problemas de incontinencia es importante el aseo correcto de los genitales. Averigüe sobre jabones especiales para esto.

 ì     Recuerde que las partes de pliegues, axilas, entre los dedos de los pies y el cuello se deben asear con cuidado.

ì     Una vez que termine el baño debe proceder a secar el cuerpo en forma completa para evitar irritaciones o problemas de hongos.

ì     Es recomendable usar talco de bebe para el cuerpo sobretodo en las áreas donde la piel se dobla, bajo el pecho y en los pies. Es bueno también lubricarlos con loción o crema de manos para mantenerla suave y flexible. Si la persona se resiste al desodorante trate de utilizar bicarbonato de soda.

ì     En etapa avanzada de la enfermedad se recomienda que la persona no se bañe sola pues se confunde y no lo hace bien, puede dejarse el jabón en el cuerpo o no limpiarse lo suficiente.

ì     Aproveche el momento del baño para observar el estado de la piel del enfermo y del cuerpo en general. Observemos si presenta alergias, irritaciones, salpullidos, llagas, etc. (Ulceras en al piel pueden aparecer en personas que están mucho tiempo acostadas o por alergia a algún medicamento). Preste también atención a estado del cuero cabelludo. Detecte si hay malos olores, flujos o cambio en los estados de los genitales. Observe si hay deformaciones en los dedos o uñas de los pies.

ì     Nunca deje sin supervisión a un enfermo a la hora del baño.

RECUERDE

PONGASE EN EL LUGAR DE LA PERSONA ENFERMA. VER EL MUNDO A TRAVÉS DE SUS OJOS LE AYUDARÁN A ENTENDER SUS SENTIMIENTOS Y CONDUCTAS.

EL ALZHEIMER ES UNA ENFERMEDADA LARGO PLAZO, QUE REQUIERE EL APOYO DE TODOS PARA LOGRAR MEJOR CALIDAD DE VIDA DEL ENFERMO, EL CUIDADOR Y DE LA FAMILIA EN GENERAL